Hola, soy Silvia

Soy la persona que está detrás de Gargots. Mamá, diseñadora, detallista y bastante cabezota cuando algo se me mete en la cabeza.

Gargots nace de una ilusión muy mía: crear regalos personalizados que no puedan ser para cualquiera. Regalos pensados para una persona concreta, con su nombre, sus rasgos, su historia o esa pequeña cosa que hace que al recibirlo piense: “esto es para mí”.

Siempre me ha gustado regalar así. No solo por regalar, sino por buscar ese detalle que hace que la otra persona se sienta especial.

Los primeros gargots

Los primeros gargots oficiales fuimos mi marido y yo, en nuestra boda, en 2007.

Ahí empezó todo. Dibujándonos a nosotros, jugando con nuestros rasgos y descubriendo algo que todavía hoy me sigue pareciendo mágico: cómo un dibujo sencillo puede parecerse a alguien y provocar una sonrisa al verse.

De un sueño a una tienda

Durante años trabajé como diseñadora gráfica en una gran empresa. Aprendí muchísimo, fui muy feliz y conocí a personas maravillosas que todavía siguen presentes en mi vida.
Pero siempre decía que antes de los 40 montaría mi propio negocio. Y como ya os he dicho, soy bastante cabezota y creo mucho en luchar por los sueños, unos meses antes de cumplir los 40 dejé de decir “algún día” y me lancé.

En 2020 nacieron mis dos proyectos bajo el mismo nombre: Gargots. Por un lado, un local para fiestas infantiles y familiares, [gargots.cat], y por otro, esta tienda online. Dos caminos distintos, pero con una misma ilusión: crear, celebrar y formar parte de momentos especiales.

Las personas que sostienen esta historia

Aunque Gargots sea mi proyecto, nunca lo he sentido como algo que haya construido sola.

Mis padres son mi gran pilar. Siempre me han hecho sentir que soy capaz de conseguir lo que me proponga. Mi padre siempre me ha visto capaz de todo, incluso en momentos en los que quizá yo no lo veía tan claro. Y mi madre, además, es mi gran compañera de trabajo cuando el volumen de pedidos me supera: se pone a mi lado, me ayuda y juntas formamos un equipo increíble.

También están Vera y Àlex, mis niños. Ellos han vivido Gargots desde dentro. Pobres, creo que nunca han podido llevar una botella que no sea de Gargots. Conocen cómo se hace un producto, opinan sobre las colecciones, me ayudan a pensar ideas nuevas y forman parte de todo esto más de lo que quizá imaginan.

Y, sobre todo, está Iván, mi compañero de vida. Mi apoyo incondicional. La persona que ha estado a mi lado en cada decisión, en cada salto y en cada locura.

Iván me acompaña, me sostiene, me ayuda a hacer posibles muchas de las ideas que se me pasan por la cabeza y muchas veces es quien construye —y aguanta— la escalera para que yo pueda seguir subiendo. Sin él, Gargots no sería lo que es. Y yo tampoco habría llegado hasta aquí de la misma manera.

Sin ellos, tengo claro que Gargots no existiría.

Lo que hay detrás de cada pedido

Desde 2020, Gargots ha sido una montaña rusa.

Ha habido momentos de mucha alegría, momentos de no dormir —literalmente— por mucho trabajo, momentos de equivocarme, de agobiarme y de llorar. Pero también ha habido algo que no ha cambiado: la felicidad que siento cada vez que entra un pedido.

Para mí no es solo vender un producto, es pensar que alguien ha elegido algo hecho por mí, con mi diseño, con mi forma de crear y con todo lo que pongo en cada detalle.
Por eso, intento cuidar los detalles: para que cada regalo tenga sentido y se sienta realmente personal.

Me encanta ese momento en el que envío el diseño personalizado para revisarlo y recibo respuestas bonitas, emocionadas, de esas que me recuerdan por qué hago todo esto.

Gracias por estar aquí

Gargots no es una tienda enorme. Soy yo, Silvia, diseñando, preparando pedidos, respondiendo mensajes, revisando detalles y buscando la forma de que cada regalo provoque una sonrisa.

Gracias por estar aquí, por confiar en mi trabajo y por dejarme formar parte de esos regalos que no son para cualquiera.

Son para alguien especial.

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